
martes, 29 de marzo de 2011
Configurando Nuevas Acciones: El Arte como Ente Educativo

miércoles, 2 de marzo de 2011
Resonancia
miércoles, 16 de febrero de 2011
Preámbulo a un Cortejo: On How to Unsuccesfully Avoid a Temptress
Rarely do I express my english thoughts for my Español vocabulary flows in a more natural way, allowing the stream of consciousness to dispense of such trivialities as translation. Yet the language I speak now is but a testimony to the multicultural presence within. So it is that my worldly experience cannot do justice to what the body carries, to what the tongue might profess. After the experience of a stimulus nothing more is left but the desire to somehow shape into words the testimony of the world’s presence in me.
I have been to Madrid, Barcelona, Roma... spend my hours in London's Harrods and strolled down Firenze, Venezia and Paris. I was rocked in the Amsterdam canals and walked Frankfurt as if seen from a distant window to the past, one tainted by the modern aesthetic. I was fortunate to see a different Habana from what is sold in the media, and proved its presence in Miami. I was charmed by the southern warmth in Atlanta and am thankful of being able to have called Savannah home. I learned to appreciate Panamá city with all its contradictions and rivalries. Furthermore, I adore my San José as undoubtedly not many Costaricans do, unwilling to give in to the third world claims its streets attest to and instead appreciating the cultural richness found in them.
Yet somehow She, the restless city, always creeps in, finding shelter within my body just as it itself inhabits her, the tempting mistress and her lures. It must have been an affair that began in the first decade of my life and has consumed and driven me ever since, my strength unable to fight her charm even with the knowledge that such relationship can only be doomed. Longing for a more original land to call home, one not coveted by so many before me, the conflict grows as I walk her streets, from Madison to Broadway, Columbus to 5th, feeling entitled to call them my own I do not even heed the distances. The sound of my firm steps confirms my presence, owning the concrete as much as it owns me.
I cannot, however, help feel betrayed. Forced to share her with many other suitors, past present and future, I am reluctant and completely unwilling to call her mine. The courtesan in our palace, this love/hate relationship is bound to eventually break us all, reason why I am wary of giving in to such temptation.
Sensorially overloaded and sensibly shocked to awareness, my mental state recognizes the raw material her sounds and sights provide. It is not this physical embodiment that entices me nonetheless. It is its challenges and oddities, as if a secret kept for years is waiting to test my capacities. Thus, by subduing her I am essentially overcoming my weakness, my ignorance. So it is that I come to her ever so often on a pilgrimage to visit the bride to be.
The teaser that is New York, that innocent troublemaker, keeps me away, unsuccessfully I will add, for as much as I have tried to leave this love behind fourteen years in waiting cannot simply be ignored. It is the eternal duel between reason and emotion that fuels this affair. My mind resists, due to it's pragmatic nature and sensibility; but my entire self, nevertheless, still longs for what I might discover along its streets, for what I have already tasted but would like to have more of.
And so it is that leaving her is always painful, and the hopes of seeing her again feel like an obscure pessimism relying on what she may hold in the future. One never knows with a naughty girl... she has you wrapped around her fingers, but there's only so much love can take.
sábado, 30 de octubre de 2010
Lightness and Weight
sábado, 3 de julio de 2010
Damnatio Memoriae
(...)
Es la falta de quien quiera proveerme una historia como la tuya.
Es la inocencia de quien en años de soledad ha olvidado las cicatricez de tu locura
locura que en algún punto converti en pasión
de esas que terminan por derretir mi hierro
porque, en mi salomónica conciencia, aún existe tu bíblico nombre
escrito en piedra,
mandamientos de lo que no se quiere resistir mas se debe mantener alejado.
Alucinógeno divino,
eres la droga que me mantiene sintiendo,
y es la falta de esa intensidad la que me lleva a consumir tu recuerdo,
inhalarte entre humos de esos días
cuando la tierna carne aun no escuchaba a la mente.
(...)
Damnatio Memoriae - M. Paola Malavasi
viernes, 25 de junio de 2010
Hablando Entre Líneas

Habilidad quizás un poco elusiva y tortuosa para quienes, poco observadores, son incapaces de entender el lenguaje de la sutileza y el idioma de lo que no se dice, se ha vuelto quizás el unico medio de expresión por el cual la inseguridad se atreve a bajar la guardia. El dolor ha hecho callar a quienes el sufrir ha posado la carga de los días y sin otro camino que recorrer el hablado en código se ha deshecho en lamentos por la falta de dirección que cargan sus letras. Sin voz ni aprecio, lo que se mantiene dentro pareciera pesar cual carga del tiempo pues con el viene el remordimiento.
Y entonces lo que se dice entre lo dicho vale mas que lo que se escucha. He ahí que el cuestionamiento incita a escribir, pues sin canto fijo la metamorfosis de mis palabras termina en símbolos eludiendo el sonido y la confrontación directa en tantos estantes de la vida. He de decir que me muevo por ese bajo mundo, de aquel en donde quizás el miedo, quizás la precaución domina el actuar cuando de otros se trata. Acostumbrado el ego a esperar siempre lo peor, el constantemente adivinar el andar del otro se convierte en ruleta rusa y ese doloroso encuentro nunca se sabe cuando llegará. Se depende de ese otro... de quien en su sensibilidad debiera abrir oído y corazón mas hasta qué punto es tarea propia como emisora el comunicar lo que claramente siento mas no atrevo a exteriorizar. Comprendan pues señores que si algún valor lleva el impulso es el actuar por el instinto perdido gracias a la conciencia, que si algún mérito atribuyo a la ignorancia (y será por siempre el único quizás) es que es cura para el miedo y pomada de atrevimiento.
Ahora pues, si como paciente siguiera las indicaciones que como doctora receto quizás la inquietud de esta hora no se viera expresada por este medio.
viernes, 14 de mayo de 2010
Cortando Paralelismos

(...)
(...)
The Raven - Edgar Allan Poe
Socialmente giramos alrededor de lo superficial, lo físico inevitablemente se vuelve una extensión de lo interno y en excesivos casos quizás un indicador erróneo de aquello que guarda tal cascarón en su interior. En la antiguedad guerreros Espartanos solían tomar un baño para purificar sus largas melenas; así, tras trenzar su extensa y preciada posesión capilar, marchaban en batalla hacia su thanatos kalos... la bella muerte. No es de extrañarse que tal rasgo ha sido a través de los años indicador creciente de una cierta pertenencia, algo que se posee o algo a quien se pretende pertenecer. El largo indica paciencia, dedicación, un cultivo quizás. Es el factor externo que guarda consigo una cierta cronología... aun después de la muerte sigue creciendo.
Las lágrimas que vi derramarse por la pérdida de tal atributo fueron simplemente una extension mas de aquella enfermedad (se sabrá muy bien para este punto) que fue poco a poco despojando no solo a su portador sino a quienes lo rodearon, de tanto apego material. El exterior se convirtió meramente en un indicador mas de la decadencia, de ese silencioso agente que carcome lo invisible para convertirlo en factores tangibles de un declive material. Hermano, su bella muerte ha llegado con los años, pues en su momento lo vio reducido a un cuerpo que no sostuvo la fuerza de su alma.
Hoy al verse trasquiladamente desnuda quien comparte estas letras, recuerdo aquel doloroso golpe a la vanidad para, bajo mis propios parámetros asimilarlo, mas con la extrema diferencia que, al ser decisión propia, por más sacrificio que se sienta no deja de ser un acto de voluntad. No hubo lágrimas ni falsas esperanzas. A decir verdad hubo risas y memorias. Y en la soledad de un acto impulsivo... el despojarme de mi vergel.
